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martes, 15 de abril de 2008

Ganas de ti




Hoy es el típico día que no puedo aguantar 21 horas para verte.

Y todo el porno del mundo se me queda corto.

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Now playing: Foo Fighters - The Pretender
via FoxyTunes


jueves, 10 de enero de 2008

Sexo

Una época grande de celibato te hace (bueno, no quiero meter a todo el mundo en esto) me hace pensar constantemente en sexo.

Él se fue a su ciudad y yo a la mía, es lo que toca en vacaciones, y ya llevo más de 3 semanas en secano.

Ayer me vino al regla para alegrarme el día y joderme el fin de semana.

Lo bueno sería que fuera capaz de tener sexo con otra gente.

Mi compañero de clase (el de la sonrisa) por ejemplo. Cuando lo conocí a principio de curso me encantó, me tenía cautivada.

Él se sentaba en la penúltima fila y yo en la última, y me dedicaba a mirarle desde mi sitio como podía sin que se notara demasiado.

Fue con el que más tardé en tener confianza. No podía hablar con él sin pensar en que esos labios me besaran y esas manos me agarraran.

Ahora es él el que me busca, me acompaña, me hace favores (no sexuales) y me habla constantemente. Ahora estoy sentada justo delante de él.

Y aunque en otras circunstancias iría a por él de cabeza ahora no. Hoy de la que volvía de clase escuchando Bohemian Rhapsody pensé en cuando Él dejara de quererme, que me iría con mi compañero.

También pensé en la pereza que da empezar algo nuevo, y seguramente cuando Él me deje no querré saber nada de nadie y me costará recuperarme más que de la experiencia con D.

Soy una persona pesimista, siempre me pongo en lo peor y seguramente sea la persona más rallada de la historia de la humanidad.

Y estoy enamorada, que es lo mejor y lo peor que le puedes pasar a alguien.

Así que seguiré siendo célibe hasta que la maldita regla se vaya y entonces podré hacer todas las cosas en las que he estado pensando hacer con Él y todas las que me dijo en las llamadas a las 6-7-8-9 de la mañana en estado de embriaguez.

Lo bueno sería que fuera capaz de tener sexo con otra gente. pero no lo soy ni me apetece.

martes, 4 de diciembre de 2007

T

Alberto tenía 27 años. En todos los años que había vivido en esa ciudad nunca habíamos coincidido, y le conocí un fin de semana que estaba de visita, viendo a mi gente.

En ese momento yo estaba sola, hacía unos meses que D me había dejado y ningún hombre ocupaba mis pensamientos.

Aquello fue un flechazo. No amor a primera vista, química a primera vista.

No pasó nada aquella noche, tonteamos un montón, pero nada más, me quedé con ganas de volver a verle.

Pasaron los meses, no recuerdo si volvimos a encontrarnos, creo y supongo que sí, pero hasta semana santa no llegamos a volver a tener una noche de ligoteo.

Recuerdo el día que llegué a la ciudad, ÉL se había ido a su ciudad, con su novia.

Fui al bar donde siempre se producían nuestros encuentros, le vi, pero me fui a hablar con otra gente. Estuve un rato haciendo como que no le había visto hasta que me tiró una chapa. Sí, como animales.

Entonces fui a saludarle, hablé unos minutos con él y volví a irme. Esa noche no volví a ese bar, la tela de araña ya estaba trazada.

Unos días más tarde era la fiesta de cierre del bar, iban a tirarlo por cuestiones de licencias y en dos años volvería a abrir. Yo tenía mucha relación con ese bar, sus dueños y la gente que lo frecuentaba, y paraba allí desde hacía años.

Quedé con dos amigos y fuimos prontito a agotar todo el alcohol que quedaba y los bidones y bidones que se habían comprado para la ocasión. Todo por cuenta de la casa.

Unas horas después apareció.

Él era bastante amigo de mis amigos, el deporte hace amigos, y el alcohol acaba de unir lo que el resto de cosas no puede.

Fue una gran noche, la recuerdo con mucho cariño. La compañía era perfecta, la música buena como siempre, y la cerveza pues es la cerveza.

Tras strepteasse encima de la barra por parte de mis amigos ( gracias a Dios yo estaba en el baño, que mi intención era la de subir con ellos...) empezó a llover sidra achampanada. Un clásico.

Entonces yo decidí ir al baño, de camino vi que él venía de allí, nos íbamos a cruzar y de repente la luz se apagó.

Me besó.

Realmente no me gustó demasiado su forma de besar, demasiado brusca, basta, pero me gustó que me besara.

Las luces volvieron y seguimos besándonos.

La noche siguió, pero en un momento que estábamos todos fuera me dijo que si nos íbamos.
Por supuesto dije que sí.

Cogimos un taxi y fuimos a la casa de la novia de un amigo suyo que nos dejó las llaves de su loft.

Era una casita súper agradable, y entonces descubrí que él también era fan de Kiss Fm.

Hablamos de millones de cosas y practicamos sexo durante horas. El día siguiente me fui y unos meses después perdí el móvil y su número.

Cuando volvimos a encontrarnos me echó en cara que no le hubiera avisado, pero yo no tenía ya su móvil.

Y no crea que vuelva a tenerlo.

lunes, 26 de noviembre de 2007

G

La historia con G fue corta e intensa. En diciembre del año pasado, cuando yo no estaba con nadie apareció.
Fue una historia de atracción y pasión, nada más.

Sé que la gente notó que tonteábamos y dio por hecho que íbamos a liarnos, mucha gente me lo preguntó el día después de nuestro tonteo oficial. Pero ese día no pasó nada, es más, acabé con un abogado de 27 años al que conocí en una discoteca y nunca más llamé.

El día siguiente salimos, y a las 7 de la mañana volvimos varios a la casa en la que vivían 3 de mis amigos, él incluido.
Nos llevábamos muy bien, y hasta el día del abogado ni me había planteado la idea de tener nada con él.
Cuando llegamos, estuve hablando un rato con un amigo en su cuarto, luego iba al salón y me lo encontré en la puerta de su cuarto. Empezamos a hablar y a pintarnos con un rotulador, hasta que me besó. Era diciembre y el frío no me dejó dormir. Por la mañana me desperté, él también lo estaba, era otro chico distinto, era cariñoso, simpático e incluso dulce, nada que ver con el chico que conocía. Y me fui a mi casa.
El día siguiente no sé cómo volvimos a acabar en su cuarto. Sexo de calidad, duro, sin mariconadas.

No recuerdo muy bien ese mes. Sé que hubo otro día en su cuarto.
Llegaron las navidades, me olvidé totalmente de G y cuando acabaron volví.

El primer fin de semana de enero tras mi vuelta fue cuando apareció ÉL.

El fin de semana siguiente, tras ver a una chica con la que había estado liado en verano besarle, me fui.
La chica se cabreó porque salió fuera a buscarme, me iba a casa de mi amiga (que vivía en la misma casa que G) y ÉL estuvo persiguiéndome por la calle.

Otra cosa no, pero cabezona y orgullosa en exceso.

Luego me mandó los típicos mensajes a los que me tiene acostumbrada.
Sobre qué era lo que tenía que hacer para que le hiciera caso, sobre lo gilipollas que era, que ella no le dejaba en paz, y que le gustaba yo...

A mí me dio igual. Me quedé dormida en el sofá del salón.
Me puse a llorar y me puse los cascos.
Una hora después llegó G a casa. Llegó al salón, encendió la luz, me despertó y me llevó a su cuarto.

A la mañana siguiente me fui silenciosamente de su cuarto y cerré la puerta.

A los 2 días ÉL me llamó para darme mi regalo de navidades, advirtiéndome que estuviera tranquila, que esperaba no cagarla más y que no pensaba avalanzarse sobre mí, que no le quedaba cara para eso.

Es tan gracioso leer mensajes antiguos en el móvil...